Tiempo Argentino publicó
el 20 de septiembre de 2018 "El hilo peronista que une a Argentina con Senegal"
con autoría de Pablo Ayala.
Cuenta la historia del poeta
Jean-Fernand Brierre, el embajador haitiano en Buenos Aires que salvó al general
Tanco de ser fusilado por la dictadura de Aramburu-Rojas y terminó siendo
ministro de Cultura de Senegal y una figura de relevancia tras la independencia
de ese país africano.
Hay un hilo que une al
Senegal, ese país de África occidental, ex colonia francesa que toma su nombre
del río que lo atraviesa, con la Argentina: el poeta haitiano Jean Brierre.
Brierre fue un poeta
nacido en Jeremie, Haití, tras la invasión estadounidense y que se crió en el
odio al imperialismo. Se sumó al movimiento de la negritud, un colectivo de
poetas de inspiración marxista que hacía hincapié en el orgullo negro y las
raíces africanas, cuyos mayores referentes eran el cubano Nicolás Guillén y el
caribeño de Martinica y figura clave de la revolución argelina Frantz Fannon.

El poeta afro-cubano Nicolás Guillén conversando con el hispano-cubano Fidel Castro.

Frantz Fanon, afro nacido en Martinica (isla caribeña administrada por Francia). Luchó por la independencia de Argelia. Autor de "Los condenados de la tierra".
En 1954 llegó a la
Argentina como embajador de su país y en 1956, tras el alzamiento de militares
peronistas, salvó al General Raúl Tanco,
uno de los jefes de aquella sublevación, al gremialista Efraín García y a 5
suboficiales de ser fusilados por el odio gorila. También a Picha y Canela, los caniches de Perón.
Brierre fue decisivo y
solo su coraje y dignidad logró salvarle la vida a aquellos peronistas de la Resistencia.
La dictadura de Aramburu y
Rojas lo declaró "persona no grata" y el periódico socialista "La
Vanguardia" lo trató de "mono" y lanzó epítetos racistas contra él y
su esposa.
Vuelto a Haití, al poco
tiempo la dictadura de Papa Doc Duvalier, que se había hecho con el poder, lo
encarceló y luego partió al exilio recalando en Senegal, que había logrado su
independencia de la mano de su amigo Senghor.
Brierre ocupó allí el
cargo de ministro de Cultura y fue tan importante su tarea que el premio mayor
de letras senegalés lleva su nombre.
Entrevistado por Rodolfo
Walsh en los 60, Brierre dijo que "como descendiente de esclavos no puedo
ser otra cosa que peronista".

Jean-Fernand Brierre y Léopold Sédar Senghor
Hoy los hijos de aquel
país que parieron a Senghor, Brierre y otros patriotas africanos emigran
buscando una mejor vida, pero los hijos de aquella dictadura que fusiló a Juan
José Valle y quiso fusilar a Tanco los apalean en las calles y les quitan sus
pocas pertenencias.
Ayer a la noche un grupo
de manteros senegaleses fue apaleado y detenido por los esbirros de este
gobierno gorila.
Pero afuera, luchando por
su libertad estaban ellos, los peronistas, los hijos de aquellos que alguna vez
Brierre salvó.
Siempre hay un hilo
invisible escribiendo la historia de los pueblos, uniendo siempre a los
condenados de la tierra. A los que luchan por su liberación. Siempre.